"Para que nada nos separe, que nada nos una..." Pablo Neruda

miércoles, 23 de mayo de 2007

La importancia de la Constitución de 1886 y la Regeneración para el Estado colombiano

Por: Andrés Felipe Mora y Santiago Peña Aranza

La Constitución de 1886, que siguió a la de los radicales de 1863 y que es el objeto central de nuestro ensayo, logró una consolidación del Estado colombiano por medio de una centralización efectiva del poder, a la cabeza de un Presidente de la República fuerte, sentó las bases para un desarrollo económico y avanzó consolidando una identidad nacional sobre los regionalismos que tenían al país sumido en el desorden. Por otro lado, Núñez y su Regeneración logran algo sumamente importante con respecto al papel que el Estado había venido jugando: “De ahí en adelante, el aparato del Estado se impondrá como una barrera al desbordamiento de las pasiones y conflictos políticos. Se convertirá en un verdadero factor de cohesión, por otro lado, y no en instrumento dócil de los sectores dominantes”.[1] Pero, ¿cómo se logró esto tan importante y qué efectos positivos y negativos conllevo la Regeneración de Núñez?

Antecedentes

Las disputas por la organización política de las colonias independizadas de España y por el poder entre los políticos americanos no cesaron en el siglo XIX. La proclama de 5 constituciones entre 1819 y 1886 [2] muestran el desorden que imperaba entonces y la falta de una institucionalidad sólida. Situación lógica para una colonia recién independizada que aprendía a ejercer su autonomía política y económica.

El sueño bolivariano de la Gran Colombia se disolvió con la separación de Venezuela y Ecuador en 1832 por culpa del federalismo criticado por Bolívar. Lo que hoy es Colombia, pasó de llamarse República de la Nueva Granada (1832) a Confederación Granadina (1858), y luego a Estados Unidos de Colombia (1863) para terminar llamándose República de Colombia (1886). El recorrido de estos nombres vino acompañado con una forma de organización política diferente, primero un presidencialismo centralista con algo de federalismo, luego una reforma conservadora y luego una liberal. Posteriormente en 1858 se proclama una nueva constitución que no dura mucho ya que en 1863 los radicales liberales establecen una nueva después de ganar la guerra civil. Esta última es extremadamente radical, trae muchos avances en materia de libertades individuales y establece un sistema federal que fomentó el regionalismo más acentuado que ha existido en el país y que alcanzó a influir en la separación de Panamá en 1903, también conllevó un debilitamiento del Estado “no sólo político, sino también económico. Las rentas fiscales habían disminuido, y el tesoro estaba incapacitado para atender los urgentes gastos de la guerra, (…) obras de infraestructura y de los compromisos de crédito público”[3].

Contexto de la Regeneración

“Tanto la economía como la estructura social del país sufrieron pocos cambios profundos entre la fundación de la república y 1850…”[4] esto debido a que la clase dirigente seguía siendo la misma de la colonia “los mismos terratenientes, los mismos antiguos funcionarios y letrados de la colonia, con el único elemento nuevo de los militares elevados a las posiciones influyentes del Estado por su participación en la guerra emancipadora, grupos con intereses coincidentes y prevalencia indiscutida.”[5]

El comercio interno era muy poco debido a que la infraestructura vial estaba pensada para el comercio exterior y solo había un pequeño flujo de manufacturas de Santander y Boyacá hacia Antioquia. Por tanto la consolidación de un mercado nacional aún estaba lejos. De hecho, pese a tener una Independencia política, la estructura económica y social seguía siendo la de la colonia. Es más, solo un declive económico en 1880 con la crisis del tabaco y el cierre de algunos mercados externos es lo que lleva a los sectores dominantes, que necesitaban aumentar las exportaciones y agrandar el mercado interno, a apoyar el proceso de la Regeneración.

Con respecto al contexto político se puede decir que durante la Constitución de 1863, impuesta por los liberales, las libertades de las que tanto se ufanaban estos, solo eran para los sectores económicos dominantes y sus “emisarios” políticos, ya que el modelo político y económico estaba estructurado sobre la explotación de los campesinos y los indígenas, despojados de sus tierras y sometidos como peones a los terratenientes, y aparte de esto obligados a servir como soldados de lo que Libardo Gonzales llama el “caudillo-terrateniente”. Debemos recordar que el porte de armas era permitido, y que hubo libertad de organizarse contra el Estado y difundir ideas. Entonces es fácil imaginarse un Estado constantemente acechado por pequeños ejércitos privados al mando de un pequeño caudillo buscando imponer sus ideas y sus intereses comerciales intrínsecos. Sumado a esto, el aspecto federalista no contribuía mucho al orden estatal ya que hubo un regionalismo sin precedentes que fomentó divisiones diferentes a las de liberal y conservador. En palabras del propio Núñez: se avanzó hasta dividir lo que es necesariamente indivisible; y además de la frontera exterior, y se crearon nueve fronteras internas, con nueve códigos especiales, nueves costosas jerarquías burocráticas y nueve ejércitos (súmese a estos todos los mini ejércitos de los terratenientes).

La Constitución de 1886: ¿Conservadora o Liberal?

La Regeneración, y por tanto la Constitución de 1886, fue obra del Presidente liberal Rafael Núñez junto con los conservadores, lo que lleva a muchos a preguntarse por el carácter de esta. Núñez evidentemente se alejó de su partido y se acercó a los conservadores y no es un secreto que la Constitución tiene aspectos fundamentales del conservatismo. Es innegable el retroceso en materia de libertades individuales que habían logrado los liberales anteriormente, pero como ya habíamos dicho antes, estas “fabulosas” libertades eran de las élites, entonces por este lado no se pueden rasgar las vestiduras los liberales.

De otro lado la Constitución, a diferencia de las anteriores, no establecía un Estado liberal o un Estado conservador, sino que daba a la maquinaria estatal la posibilidad de inclinarse a uno u otro lado, haciendo así que el Estado mismo fuera el escenario de las disputas y que las diferencias se resolvieran por la institucionalidad.

Claro está que pese a tener aspectos aún más conservadores como establecer la religión católica, nuevamente, como la oficial, hubo sectores del conservatismo que se opusieron al proceso de la Regeneración. Conservadores, historicistas, que en un momento dado llegaron a darse la mano con los liberales por ejemplo para atacar la ley electoral. Los historicistas también proponían cambios en la figura del Estado de sitio, sumamente regresiva en garantías individuales, algo que, paradójicamente, debería regocijar a los conservadores. Y abogaban también por la libertad de prensa, que curiosamente es una bandera del liberalismo.

Esto nos lleva a dar una mejor valoración sobre la obra de Núñez y no precisamente por ser simpatizantes de las ideas conservadoras, sino porque entendemos que el se sitúo aparte del debate liberal-conservador y entendió que el país no podría seguir dividido internamente y que el centralismo daría como resultado una unidad nacional que hasta entonces nunca se había dado.

Nuevo Estado vs Andamiaje Colonial


El proceso de consolidación del Estado colombiano es largo y de cambios constantes tanto en términos territoriales como políticos. El Estado, que nació siendo contrario a sus ideales básicos de independencia, se formó teniendo en cuenta solo a los sectores privilegiados de sus territorios y sin aceptar las diferencias étnicas y culturales que conformaban el andamiaje social de las mayorías. Por otra parte, este nuevo Estado no cambió su estructura y continúo fundamentado en la vieja estructura colonial y los intentos para modernizar su forma de organización fueron casi calcados de los principios laicos impersonales y seculares que produjo la reforma protestante en Europa: “la revolución en América ofrece un fenómeno raro, único tal vez en los anales de la humanidad: una población sinceramente adicta a sus creencias religiosas recibiendo instrucciones y leyes distintos a los suyos y sancionadas y ejecutadas por la incredulidad y la impiedad”.[6]

Sin tener en cuenta los valores tan arraigados de las clases populares y el de la sociedad en general, lo anterior solo es un factor minúsculo, pero que sumado a otros como la poca burocratización del Estado; la lentitud de los gobernantes para formar un ejército en el sentido moderno, es decir, eficiente y centralizado; la casi nula integración económica regional y el ineficiente comercio exterior; la vigencia en tiempos de la república de los mismos actores de antaño (terratenientes, hacendados y estructuras coloniales); el interés económico intrínseco a los sectores dominantes que hacían valer en sus gobiernos de turno y la vacilación y la inconstancia de los gobiernos en temas como la economía y la política, que queda evidenciada en los cambios del liberalismo al proteccionismo, hicieron que el Estado fuera un cúmulo de leyes mal enfocadas e instituciones descontextualizadas y corruptas que no se correspondían entre sí en una política sólida o por lo menos clara.

Los partidos y la política del siglo XIX

Las agrupaciones partidistas parten de la necesidad de las clases dirigentes de crear recursos doctrinarios que justificaran su existencia y su quehacer político, pero realmente no nacen de sectores opuestos de una sociedad sino de alas distintas de una misma clase social, que proponía distintas facetas del Estado pero sin afectar en profundidad la conformación del sistema: “tanto la economía como la estructura social del país sufrió pocos cambios en la constitución de 1858[7] en términos como: movilidad social, democratización del poder, bienestar social, etc.

Lo anterior explica la inexistente solidez en las políticas de Estado y el poco compromiso de los gobernantes en llevar una continuidad con su antecesor. Esto produce obviamente una debilidad absoluta del Estado ya que no puede garantizar procesos como una industrialización seria, un fortalecimiento y centralización del poder político (legislativo y ejecutivo) y una creación de la infraestructura necesaria para el desarrollo.

La desarticulación, generada por esta situación, entre centros productores y consumidores que lleva a que no se consoliden de forma efectiva clases sociales organizadas y con influencia política en el estado, es aprovechada por los partidos para insertar en sus filas a nacientes líderes populares y caudillos que le dan un aire de legitimidad y un tinte demagógico y populista a sus políticas, haciendo que sus camarillas políticas perduren a través del tiempo hasta nuestros días.

Consecuencias de la Constitución de 1886

Con todo y el apoyo importante de la clase dominante, la Regeneración no significó un repunte económico de inmediato, pero si avanzó en materia de infraestructura vial para el comercio tanto externo como interno. Aparte, el país dejó de lado el librecambio y dio paso al proteccionismo que fortaleció la industria nacional. No es gratis que luego de la Regeneración se funden industrias textileras, de cerveza, de cerámica y vidrios. Ese proteccionismo sirvió para satisfacer las necesidades internas y en uno que otro caso la exportación.

De otro lado, Núñez logró, con su Regeneración, darle un matiz más consecuente en términos ideológicos a la conformación estatal, también consiguió centralizar el poder en el Estado, que había sido debilitado tras los intentos federales. Estableció principios más estructurados de las funciones del Estado, dividió claramente las ramas del poder público y delimitó las funciones y el grado de efectividad de la fuerza pública. Así Núñez, podría decirse, que reconcilió a las malas a los partidos políticos al poner al Estado en un nivel superior a las disputas dogmáticas e ideológicas, y de los intereses de las clases dominantes.

El pragmatismo de Núñez fue positivo ya que le dio estabilidad al Estado, pero la ejecución de sus reformas no fue bien lograda ya que en términos económicos se dio un avance industrial pero no fue acorde con las expectativas, después de todo el país siguió siendo atrasado, con profundas brechas sociales y poco bienestar social, no se llevo a cabo el proceso de acumulación de capital necesario para la inversión en infraestructura e industria y tampoco se actuó en términos de una reforma agraria que terminara con la acumulación de tierras y el desarrollo agrario.

Twitter: @SantiagoPeye

Bibliografía

[1] Gonzáles, Libardo. Contribución a la Historia Política de Colombia. p. 103. La cursiva es nuestra.

[2] La del Congreso de Angostura, la de Cúcuta, la de 1832 y sus reformas de 1843 y 1853, la de 1858, la de 1863 con su reforma de 1876 y la de 1886.

[3] Gonzáles, Libardo, Contribución a la Historia Política de Colombia. P.95.

[4] Jaramillo Uribe, Jaime, “Etapas y Sentido de la Historia de Colombia”, en Colombia, Hoy, Bogotá, Siglo Veintiuno Editores, 1980, 6a ed., p.37.

[5] Jaramillo Uribe, Jaime, “Etapas y Sentido de la Historia de Colombia”, en Colombia, Hoy, Bogotá, Siglo Veintiuno Editores, 1980, 6a ed., p.37.

[6] Arboleda, Sergio, La Republica en la América Española, Bogotá, Banco Popular, 1970.

[7] Jaramillo, Uribe, Jaime, Etapas y Sentido de la Historia de Colombia, en Colombia Hoy, Bogotá, Siglo Veintiuno Editores, 1980.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada